En la vida llevamos pesos o cargas que no las notamos, cuando nos detenemos a observar nuestro propio ser, logramos entender que la mayoría de nuestras cargas no nos pertenecen, las heredamos de nuestros padres, nuestro clan o incluso del propio sistema social en el que hemos elegido vivir.
Es en esos momentos que entendemos que somos NOSOTROS los únicos responsables de cuidar de nuestro ser y dejar de entregar esa responsabilidad a nuestro entorno.
Especialmente cuando sentimos que llevamos cargas que pesan demasiado.
Es ahí cuando debemos permitirnos un tiempo en soledad, volcarnos a mirar nuestro ser interior y conocerlo.
Aceptar y amar nuestros defectos y virtudes, para comprender que somos seres perfectos. Que es ahí, en esa aceptación, cuando la magia se produce.
El Camino no es fácil ni el mismo para todos, sin embargo, todos tenemos el mismo potencial en nuestro interior.
Volvamos a conectar con nuestras emociones aprendamos a vivirlas, a sentirlas y a trascenderlas. Esto nos permitirá ver la vida desde otro lugar, con el corazón lleno de amor y libre de avanzar en un mundo lleno de aprendizajes listos para cada uno de nosotros.


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