Lavanda
Es un arbusto de aroma característico, de 50 – 80 cm de altura. Tallos leñosos, muy ramificados, de los que nacen ramas herbáceas profusamente cubiertas de hojas opuestas, angostas y alargadas, de 2 – 5 cm de longitud. Flores pequeñas, de color azul-grisáceo o violáceo, reunidas en espigas cuyos pedúnculos pueden alcanzar entre 10 – 20 cm, que florecen desde mediados de verano hasta principios de otoño. Su fruto es un aquenio.
Farmacodinamia: en medicina popular se emplean los tallos con hojas y flores, por vía oral, para combatir trastornos nerviosos (insomnio, palpitaciones) y estomacales, y también como emenagogo; en compresas y baños para mitigar dolores reumáticos; por su acción balsámica se utiliza en inhalaciones y vahos en casos de laringitis, bronquitis, catarros y resfríos.
Tallo con hojas y flores.
PROPIEDADES Usos tradicionales:
a) uso interno: trastornos nerviosos (ansiedad, dificultad para dormir y palpitaciones); malestares estomacales; trastornos menstruales; catarros, resfríos y bronquitis. La infusión se prepara con 1 cucharada de lavanda para 1 litro de agua recién hervida: beber 1 taza 3 veces al día. Para vahos (inhalaciones) preparar una decocción o cocimiento con 1 cucharada de lavanda para 1 litro de agua, calentar hasta ebullición y luego inhalar varias veces mientras el vapor se desprende.
b) uso externo: dolores reumáticos. Para baños se prepara con 2 a 5 cucharadas de flores de lavanda para 20 litros de agua caliente. Efectos: antiespasmódico (calma los retortijones estomacales) , carminativo (previene y favorece la expulsión de gases), sedante (modera la actividad del sistema nervioso) , balsámico (modera la secreción bronquial) , anti-inflamatorio. Precauciones: tener cuidado cuando se usa junto a medicamentos antidepresivos y sedantes. Almacenar protegido de la luz y la humedad.
Estos productos tienen el carácter de auxiliares sintomáticos y no reemplazan lo indicado por el médico en el tratamiento de una enfermedad. Al consultar al médico infórmele que está usando esta hierba medicinal.
Evite la preparación con utensilios de aluminio. Otros antecedentes: sus efectos tienen alguna evidencia científica.
La flor seca de la lavanda puede usarse metida en bolsitas pequeñas, en el closet, como excelente antipolillas. Dos puñados de flor seca en un litro de líquido (mitad agua destilada y mitad alcohol de farmacia) es un desinfectante ecológico. Un puñado de flor seca macerado por 15 días en ¼ de litro de aceite de oliva, alivia las picaduras de insecto.
Creditos: http://www.minsal.cl


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