Este es un extracto del libro «Campo Energético Humano» de Naturaleza Cósmica.
No podía dejar de compartirlo y me parece tan claro que considero que, siquiera interpretarlo no aportaría, me parece justo compartir la información con ustedes desde la misma claridad.
«Cada pensamiento crea una forma. En metáfora es cómo si tuviéramos un caldero
mágico dentro, donde se vierten intenciones, pensamientos, sentimientos hacia uno
mismo y hacia los demás. De nosotros depende si en ese caldero mágico se vierten
bendiciones o maleficios. Lo mágico es que con nuestro espíritu le damos vida y forma
creando un ambiente emocional y psíquico que va dejando huella en el mundo. En
términos de Jung, es la forma en que nos conectamos con el inconsciente colectivo de
la humanidad.
La Ley de atracción magnética atrae lo que es similar y a lo que más se teme. En esto
se basa el dicho de la profesia que se hace realidad. De tanto pensarlo, de tanto
decirlo, de tanto temerlo, se hace una realidad. Desde pequeños nos ponen etiquetas
de inteligentes, limpios, burros, miedosos, débiles, fuertes, traviesos, irresponsables,
inútiles y las personas las hacen realidad en sus vidas. Viven esas expectativas.
Asumen las etiquetas y las incorporan a quiénes son (ver arquetipos).
Todo se mueve en ciclos. Una y otra vez se repiten los patrones dándonos nuevas
oportunidades para recordar y cambiar o seguir repitiendo. Freud decía: “Recordar o
repetir.”
El Ego y su necesidad de cultivar un orgullo basado en la necesidad de sentirse en control,
de saber porque pasa lo que pasa y en tener expectativas sobre el cómo deben suceder las
cosas junto con los juicios de valor que lo acompañan es lo primero que termina cerrando la
comunicación con lo divino.»


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